miércoles, 29 de noviembre de 2017

MULTITUD

Antes de ser multitud
tuve que sobrevivir a la arbitrariedad de mi nombre
descubrirme Adán
dudar y aprender de Eva

Antes de ser multitud
vi a los hombres empuñar sus navajas
y a las mujeres rezar inclinadas como árboles viejos
fui la cara de un abismo donde el silencio se expandía
como limadura de hierro frente al imán

Antes de ser multitud
aprendí a ser mi propio recuerdo, mi propio olvido
aprendí a vestir mi sombra
y a reptar en la piel de otros cuerpos

Antes de ser multitud
existió un yo que era nadie, que era nada
una conciencia infinita
sin banderas ni religiones
sin lengua ni códigos para reconocer a Dios

Antes de ser multitud
tuve una bomba en el tórax
que estallaba con la caída de los demás
me llamaban noche
porque no sabían que empujaba el sol con la pelvis

Antes de ser multitud
intentaba cabalgar hacia el horizonte
pero terminaba con el pasado entre las piernas.


De Ceremoniales (Fallidos Editores, 2017).

Andrés Arango Velasco

domingo, 19 de noviembre de 2017

lunes, 13 de noviembre de 2017

COSAS QUE PREFIERO NO DECIR


Para A. C. R.
Hay cosas que prefiero no decir
las guardo como mecanismo de autodestrucción
con la esperanza de no atribuir mi muerte
a nadie más que a mí mismo

Hay cosas que prefiero llevar hasta el silencio
esa montaña desde la que lanzo cosas insignificantes
como nombres, paisajes y verbos.

Prefiero clavar mis pasos justo en el borde del abismo
y esperar el estruendo de lo que nos mantiene en pie,
por desgracia, la inercia no se rompe en el vacío

Las palabras se quedan ciegas
cuando son necesarias
pero insuficientes,
como insuficiente resulta la memoria
para almacenar causas perdidas. 

jueves, 28 de julio de 2016

EPIFANÍA

Abro los ojos
veo tu sombra sobre la pared
y respiro ausencia con los labios abiertos

Caen mis párpados sobre tu recuerdo
sudo arena y desnudez,  
soy una duna eólica 
atravesada por remolinos de tiempo

Me desarmo sobre la superficie de tu voz 
que se derrite por mis pantorrillas,
sobre tu espalda abandono el pudor en esferas azules
y mis dedos las guían columna abajo,
buscan la profundidad del sismo
para descomponer la verticalidad de la sal

Líquido fuego desborda tu mirada
cuando la noche muerde la piel 
y mis pestañas tropiezan por los caminos de tu rostro

Abro los ojos
la mañana es un golpe en la cara
veo la pared
la sombra
la ausencia. 

domingo, 27 de marzo de 2016

PESADILLA



Mudez en agitación de ondas
pasos salobres en la oscuridad
y la sensualidad del colibrí pendiendo de una flor

Carne rota que desciende por canales de vidrio
cuando los hijos de la tierra navegan sobre el mar
condenados a la descomposición
a la naturaleza domesticada de la palabra
a la exquisitez de la salud mental
a la pulcritud interrumpida de un nido de alondra

El aleteo de la mariposa detrás de mis ojos
desnuda la virginidad de tu cuerpo torturado por los nervios
y la promiscuidad de un ángel desnudo con sed de sueños rotos
mientras tu voz,
desperdigada entre las piedras,
contempla tus venas abiertas como un lirio.




















Texto e ilustración por Andrés Arango Velasco 


jueves, 4 de febrero de 2016

TRÍPTICO AUSENCIA (poemas nocturnales)

Noche I
Tengo un grito atorado en la mirada
mi voz no te alcanza:
es una paloma de arena
que pierde su estructura ósea cuando intenta volar
porque se niega a sí misma
para reconstruir las ruinas
de la galaxia que late en su pecho

Cansado de hablar
busqué, con mis dedos, las palabras en tu boca.
Ahora mis manos son nudos de cenizas
que penden de mis muñecas
y mis labios entreabiertos
una caverna donde habitan las distorsiones de tu nombre:

tu nombre sombra
tu nombre azul
tu nombre recostado debajo de mi lengua
tu nombre eco capturado en mis ojos rotos.


Noche II

El zumbido de las ambulancias
tiñe mis pasos de azul y rojo
las sirenas que atraviesan las multitudes
me recuerdan que no soy de nadie
y estoy expuesto a todos

Descifro el sentido aleatorio de las calles
sin entender la disposición de los edificios:
me perturban sus venas bajo mis pies
y el smog horadado por los dedos de la luna

Sumerjo los ojos en la profundidad de mis manos
para esquivar las luces que me acuestan sobre el andén
para no ver tus silencios
para recordar el camino a casa
y la sensación de estar tres cobijas bajo el techo

Tropiezo con tu nombre
caigo entre las grietas de mis cimientos
la oscuridad de mi garganta se vierte sobre el asfalto
y un terremoto sacude mis pestañas
mientras la absurda idea de extrañarte me revienta el pecho.


Noche III

Entre mis párpados
tu voz crea violáceas sombras
que iluminan las tensiones de tu boca.
Busco la totalidad de tu cuerpo
a través de los destellos del jazz
a través del tempo acorralado en los pulmones

Se traga la oscuridad mis manos
no puedo avanzar hacia tus laderas
se desdibuja la agudeza de tu rostro
la vibración de tus dedos sobre mi nuca

Esta noche los acordes atraviesan mi piel
como caudales que arrastran una melodía
por entre los nudos de mi espalda
para depositarla en las tribulaciones de mi sexo
en la necesidad de ensordecer los párpados.




Texto: Andrés Arango Velasco

Ilustración: Diana Obonaga Valencia